Siempre me he dedicado al deporte, en particular a la nieve. Soy profesor de esquí, he participado en competiciones y, en su momento, tuve varias tiendas de material deportivo. Las cosas me iban muy bien hasta que un día me diagnosticaron cáncer, me operaron y, tras varias intervenciones, me quedé con una pierna inutilizada, dos años de recuperación y un negocio que se deshizo en manos de otros. Con cuarenta años me vi obligado a dar un giro a mi vida y decidí que el cambio sería radical. Ya no me interesaban los grandes negocios; quería vivir tranquilo, sin complicarme la vida. Así que busqué algo pequeño que pudiera hacer con mis manos, algo con lo que quizá unos días …
hombre
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«Bueno, tampoco llegaste a conocerla, no es para tanto», «no tardéis mucho en repetir», «sois muy jóvenes, ya tendréis otro». Estas son algunas de las frases que oímos a diario los padres que hemos pasado por la dura experiencia de un aborto. Así, camuflados entre palabras bien intencionadas, cada día recibimos mensajes que nos rompen el corazón, mensajes que se espera que acojamos con una sonrisa, quizá incluso con un agradecimiento. El problema es que todo eso son solo palabras, consejos que no hemos pedido y, sobre todo, afirmaciones que no se acercan para nada a la realidad. Porque aunque solo la tuviera unas semanas dentro de mí o unos segundos encima o mi marido solo la pudiera coger en …
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Lo tuve claro desde muy pequeño, quería ser alguien importante y, para lograrlo, tenía que salir de allí. Mi padre se fue de casa cuando yo era muy pequeño y en Senegal no tenía a nadie que me apoyara o me pudiera ofrecer una oportunidad. Así que, cuando cumplí los dieciocho años, le dije a mi familia que me iba a Europa. Intentaron hacerme cambiar de opinión, era muy joven y el hecho de que viajara solo les preocupaba. Pero yo sabía que no estaría solo, encontraría a más gente en el camino. Éramos muchos los que queríamos una vida mejor. Además, tampoco iba a ser un viaje tan largo, en unos tres meses habría llegado a mi destino. Vendí …
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Estaba trabajando. Me encontraba en un muy buen momento. Era comercial de unos viñedos pequeños, había conseguido hacer crecer el negocio, el trabajo me encantaba, acababa de empezar una relación… No podía pedir más; era la vida perfecta para un chico de treinta y cinco años. Pero, entonces, todo se desmoronó. No recuerdo muy bien qué ocurrió. En mi mente hay un lapso de un año y medio en el que todo es muy difuso. Lo que sí sé es que tuve un accidente de coche que me causó un traumatismo craneoencefálico y un derrame cerebral que me dejaron diversas secuelas, como problemas de tacto, sensibilidad, movilidad y, sobre todo, de visión. Perdí la vista por completo, me quedé ciego.
