A veces tengo la sensación de que toda mi vida ha sido salir de una y meterme en otra. Trabajas y trabajas, luchas a diario por seguir adelante, pero parece que todo lo malo te pase a ti. He llegado a un punto en que soporto menos las tonterías de los demás. Mira que me gusta escuchar y ayudar, pero según qué cosas me superan. Cuando ves lo bien que les van las cosas a otros y se siguen quejando…No es justo. Incluso he llegado a pensar que ya le podría haber tocado a otro y no a mi madre. No le deseo mal a nadie, sé que no está bien decir eso, pero me da rabia que me haya …
duelo
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«Bueno, tampoco llegaste a conocerla, no es para tanto», «no tardéis mucho en repetir», «sois muy jóvenes, ya tendréis otro». Estas son algunas de las frases que oímos a diario los padres que hemos pasado por la dura experiencia de un aborto. Así, camuflados entre palabras bien intencionadas, cada día recibimos mensajes que nos rompen el corazón, mensajes que se espera que acojamos con una sonrisa, quizá incluso con un agradecimiento. El problema es que todo eso son solo palabras, consejos que no hemos pedido y, sobre todo, afirmaciones que no se acercan para nada a la realidad. Porque aunque solo la tuviera unas semanas dentro de mí o unos segundos encima o mi marido solo la pudiera coger en …
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Mi padre, aunque venía de una familia humilde y no le pudieron pagar unos estudios, sabía hacer muchas cosas y aprendió el oficio de barbero. Quería abrir una barbería. Así que, cuando se casó, mis abuelos le ofrecieron un local. Pero, al hablarlo con mi madre, pensaron que si aceptaban nunca sería de su propiedad, por lo que decidieron ahorrar para comprarse algo que fuera suyo. Hizo entonces lo que hacía la mayoría de hombres gallegos, buscar un barco donde trabajar como marinero. Embarcó a principios de noviembre de 1965, cuando yo tenía apenas unas semanas, y el seis de febrero de 1966, cuatro meses después, el barco chocó contra otro y se partió en dos. Tardó veinte minutos en …
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Hace cinco años mi vida era muy normal, como la de cualquier otra persona. Era una estilista dedicada al mundo de la moda a quien las cosas no le podían ir mejor. Había comenzado a los veintiún años y, tras veinte años, tenía un negocio más que establecido. Mi tienda de ropa y complementos funcionaba muy bien y cada vez me solicitaban más servicios de estilismo; tanto, que decidí cerrar la tienda y dedicarme solo a la asesoría de imagen, que era lo que más me gustaba. Me encontraba en un momento perfecto. Entonces, en medio de ese cambio, empezaron a surgir problemas en mi familia y llegó una etapa muy oscura que nos envolvería por completo durante más de …
