La primera vez que participé en un ball de bastons, o baile de bastones, tenía once años. En el pueblo se creó una colla de bastoners adultos, es decir, un grupo, y nos preguntaron a mis amigas y a mí si queríamos probar. Me gustó tanto que me quedé, y durante unos tres años recorrí pueblos de distintas comarcas bailando y participando de nuestra cultura. Pero, entonces, llegó la adolescencia y con ella una depresión que hizo que lo dejara todo de lado y que mi vida se quedase parada durante siete años. Lo bueno del baile y la música, sin embargo, es que no se te olvidan y te dejan un bonito recuerdo. Cuando me recuperé, en seguida supe …
depresión
-
-
Fue un embarazo muy deseado, quería disfrutarlo y así lo hice hasta el día del parto. Estaba muy contenta y me sentía orgullosa de cómo lo había llevado. Tenía mucha suerte, habían sido unos meses buenos. Me había preparado bien y estaba lista para recibir a mi hijo. Jamás me imaginé lo que iba a pasar después. Cuanto más lo pienso, más me cuesta creerlo; es como si todo le hubiera sucedido a otra persona. Por eso creo que, aunque cueste, hay que hablar de ello. Es algo que con el tiempo se relativiza y eso hace que se convierta en un problema invisible. Sé de lo que hablo. Tú quieres decirle a la gente que no estás bien y …
-
La primera vez que acudí a una terapeuta tenía diecisiete años. En aquellos momentos estaba inmersa en una relación bastante complicada y empezó a aparecer la ansiedad. Aunque, en realidad, nadie supo decirme qué era. Creían que sufría depresión. Pese a ello, la terapia funcionó bastante bien. Estuve dos años y, cuando ya creíamos que estaba recuperada, seguí con mi vida. Acababa de empezar la carrera y estudiaba lo que me gustaba. Salvo por algunos pequeños momentos en que ese estado de nerviosismo parecía que quería hacer acto de presencia, las cosas me iban muy bien. Ya sabes, cuando eres estudiante te sientes libre y crees que puedes comerte el mundo. Sin embargo, cuando por fin cumplí uno de mis …
