Nunca nos imaginamos que nos iría tan bien. Éramos un simple grupo formado por tres hermanos y dos amigas unidos por una buena causa. De hecho, nos centramos tanto en la recaudación de fondos que, cuando ya empezó a acercarse el día de la travesía, nos dimos cuenta de que todavía nos faltaba lo más importante, nadar por ellas. Es verdad que para nosotros era más bien un reto personal que competitivo. Pero sentíamos que teníamos que terminar como fuera, no podíamos defraudar a todos los que habían confiado en nosotros.
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