La idea surgió a raíz de una historia que nos contó nuestra profesora cuando estábamos en el último curso de secundaria. «Mirad, chicos, lo que me ha ocurrido», nos dijo muy indignada. Le acababan de encargar que escribiera una enciclopedia de historia del arte para niños y le daban total libertad a la hora de tratar los temas propuestos. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que eso no era del todo real. Los temas eran interesantes y estaban bien planteados, pero en esas páginas faltaba algo muy importante: las mujeres. No hay mejor sitio para empezar a normalizar la presencia de la mujer en el arte que en una enciclopedia para niños. Y ella insistió en incluirlas. Tenía la …
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Desde pequeña supe que era adoptada. Tengo un aspecto muy distinto al vuestro y eso hace que sea algo evidente. Pero, además, en casa siempre se habló del tema con absoluta normalidad. Recuerdo cómo, en lugar de un cuento, le pedía a mi madre que me explicara mi historia. Cuando era niña ser adoptada quería decir, para mí, que no había salido de la barriga de mi madre, sino que mis padres quisieron tener un tercer hijo y me fueron a buscar a China. Cogieron un avión, me conocieron, estuvimos viajando unos días y, finalmente, me trajeron a casa, donde conocí a mis hermanos y al resto de la familia. Sin embargo, los comentarios «curiosos» de la gente hacen que …
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Me encontraba en la mejor época de la vida. Tenía veintiún o veintidós años, trabajaba, practicaba deporte, estudiaba, salía con los amigos… Llevaba una vida normal y corriente cuando, de repente, me hacen unas pruebas y ven que tengo la tensión muy alta. Lo normal, a esa edad, es estar sobre doce y seis; yo llegaba a veintidós de máxima y catorce de mínima. No era una simple hipertensión, en cualquier momento podía sufrir un infarto. Así que me medicaron y empezaron a hacerme pruebas para saber qué estaba ocurriendo en mi cuerpo. A partir de ahí, todo cambió. Sufría una disfunción renal que me acabaría llevando por un largo camino de pruebas, controles, tratamientos y, finalmente, a un trasplante …
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Desde bien pequeño me interesó el deporte. Mi hermano jugaba al baloncesto y yo quería seguir sus pasos. Así que a los ocho años entré en el equipo del colegio. Al principio no destaqué mucho, pero fui aprendiendo y todo cambió. El deporte se convirtió en algo muy importante para mí, no solo por la competición y el extra de adrenalina que te genera, sino por todo lo que ha acabado suponiendo para mí a nivel personal. Cuando uno es niño, lo más normal es tener grandes sueños, ¿qué niño no ha soñado con jugar en la NBA? Sin embargo, con el tiempo te das cuenta de que el deporte te ayuda a crecer.
