Su llegada a Argentina fue muy bonita. Por fin estábamos juntos, nos podíamos ver en vivo y en directo, sin pantallas de por medio. No me podía creer que alguien lo hubiera sacrificado todo por mí… No es fácil dejar por otra persona tu trabajo, tus amigos y la vida que ya tienes más que montada, y mucho menos viajar doce mil kilómetros sin saber qué te vas a encontrar al otro lado. Porque yo sí había estado en España, pero él no conocía ni mi país, ni a mi familia, ni a mi círculo de amistades. Sin embargo, ahí estaba ese chico que había conocido ocho años atrás a través de internet, en mi casa, en mi ciudad, conmigo …
amor
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A nuestros amigos les gusta que les contemos cómo nos conocimos, y es que nuestra historia es un tanto especial. Yo soy argentina y él es de Galicia, y en nuestro primer encuentro nos separaban doce mil kilómetros. ¿Cómo es eso posible? Pues gracias a la escritura y, en especial, a internet. Hoy en día, conocerse en línea es algo normal, pero hace dieciséis años era muy extraño hacer amistad en las redes. De hecho, durante mucho tiempo no se lo conté a nadie porque no sabía cómo iban a reaccionar. Se podría decir que nuestra historia, en un principio, no parecía tener mucho futuro. Y, en realidad, durante varios años no lo tuvo.
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De pequeño era un bala perdida. Todavía recuerdo los días de escuela en que salía de casa con la mochila y, una vez veía salir a mi madre, regresaba, tiraba la bolsa a mi habitación por la ventana (que ya había dejado convenientemente abierta) y me iba a jugar al muelle, donde me juntaba con otros niños. Y, mientras, mi pobre madre creía que estaba en clase… Nunca me gustó estudiar pero, ¿sabes?, siempre he tenido algo bueno: he sido muy curioso y, cuando algo me gusta, me ilusiono y ya no lo dejo. Aunque no he tenido estudios, siempre me he implicado mucho en todo lo que he hecho.
