Monthly Archives

noviembre 2019

  • Escuchar la palabra «huérfano», «orfanato» o «casa de acogida» nos llena la cabeza de ideas preconcebidas. La gente se imagina grandes edificios en los viven niños y jóvenes problemáticos procedentes de familias rotas que reciben un trato al más puro estilo militar y que, por razones que todos creen evidentes, acabarán siendo adultos sin futuro alguno. Nadie lo dice en voz alta, pero esto es lo que la mayoría piensa. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los huérfanos y los niños que no tenemos a nadie en quien apoyarnos podemos hacer cosas, y esos centros nos ofrecen una oportunidad que quizá de otro modo no tendríamos.

  • «Bueno, tampoco llegaste a conocerla, no es para tanto», «no tardéis mucho en repetir», «sois muy jóvenes, ya tendréis otro». Estas son algunas de las frases que oímos a diario los padres que hemos pasado por la dura experiencia de un aborto. Así, camuflados entre palabras bien intencionadas, cada día recibimos mensajes que nos rompen el corazón, mensajes que se espera que acojamos con una sonrisa, quizá incluso con un agradecimiento. El problema es que todo eso son solo palabras, consejos que no hemos pedido y, sobre todo, afirmaciones que no se acercan para nada a la realidad. Porque aunque solo la tuviera unas semanas dentro de mí o unos segundos encima o mi marido solo la pudiera coger en…

  • Lo tuve claro desde muy pequeño, quería ser alguien importante y, para lograrlo, tenía que salir de allí. Mi padre se fue de casa cuando yo era muy pequeño y en Senegal no tenía a nadie que me apoyara o me pudiera ofrecer una oportunidad. Así que, cuando cumplí los dieciocho años, le dije a mi familia que me iba a Europa. Intentaron hacerme cambiar de opinión, era muy joven y el hecho de que viajara solo les preocupaba. Pero yo sabía que no estaría solo, encontraría a más gente en el camino. Éramos muchos los que queríamos una vida mejor. Además, tampoco iba a ser un viaje tan largo, en unos tres meses habría llegado a mi destino. Vendí…

  • Mi padre, aunque venía de una familia humilde y no le pudieron pagar unos estudios, sabía hacer muchas cosas y aprendió el oficio de barbero. Quería abrir una barbería. Así que, cuando se casó, mis abuelos le ofrecieron un local. Pero, al hablarlo con mi madre, pensaron que si aceptaban nunca sería de su propiedad, por lo que decidieron ahorrar para comprarse algo que fuera suyo. Hizo entonces lo que hacía la mayoría de hombres gallegos, buscar un barco donde trabajar como marinero. Embarcó a principios de noviembre de 1965, cuando yo tenía apenas unas semanas, y el seis de febrero de 1966, cuatro meses después, el barco chocó contra otro y se partió en dos. Tardó veinte minutos en…