En 1951, con trece años, fabriqué un teléfono y una radio de galena con cajas de puros junto con un amigo, con veintiuno me diplomé como radiotécnico y a los veintinueve, en 1967, abrí mi propio negocio y empecé a montar los primeros televisores en blanco y negro. El diploma me lo saqué con un curso por correo postal y estudiando por las noches, cuando terminaba mi jornada laboral de doce o catorce horas. Ahora dirían que fui un emprendedor, pero yo creo que lo único que hice fue trabajar duro para conseguir lo que quería.

Hace dieciséis años me diagnosticaron un cáncer de colon. Desde entonces he sufrido una embolia pulmonar, siete trombosis y dos reconstrucciones de colostomía, entre otras cosas. Nunca pensé que algo así me podría pasar. Yo siempre había cuidado de los míos. Me ocupé de mi padre cuando tuvo cáncer, me ocupé de mi madre y me he ocupado de mi marido y mi hija siempre que han estado enfermos. Yo cuidaba de los demás, no ellos de mí.

Bienvenida a Historias que importan, un espacio en el que me gustaría emocionarte, animarte, sorprenderte y, sobre todo, hacerte pensar. Es un objetivo ambicioso, lo sé, pero sinceramente creo que no es tan difícil porque esto va de personas y si de algo somos capaces es de emocionar, escuchar, aprender, inspirar y vivir.

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