Unidos por una buena causa

21. 10. 2018

Oncoswim, cáncer de mama, solidaridad, unidos, buena causa, cancer, breast cancerNunca nos imaginamos que nos iría tan bien. Éramos un simple grupo formado por tres hermanos y dos amigas unidos por una buena causa. De hecho, nos centramos tanto en la recaudación de fondos que, cuando ya empezó a acercarse el día de la travesía, nos dimos cuenta de que todavía nos faltaba lo más importante, nadar por ellas. Es verdad que para nosotros era más bien un reto personal que competitivo. Pero sentíamos que teníamos que terminar como fuera, no podíamos defraudar a todos los que habían confiado en nosotros.

Descubrimos Oncoswim hace más o menos un año, cuando dos de nosotras nadamos la milla solidaria de esa misma travesía. Somos unas simples aficionadas a la natación en aguas abiertas, pero al ver la llegada de los que habían nadado treinta kilómetros dijimos: «Esto lo tenemos que hacer». Buscamos información y vimos que los fondos recaudados se destinaban a la investigación del cáncer de mama, en concreto para el subtipo triple negativo, un tipo de cáncer muy agresivo que se llevó a la madre de tres de los miembros de nuestro equipo. No solo eso, sino que el dinero iba dirigido a un estudio clínico que se realiza en nuestra ciudad, Girona. Vamos, que no podía haber una causa que nos moviera más que esta. No podíamos dejar de apuntarnos.

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Irene no estaba segura de si podría llegar a la meta, pero Marta consigue movilizar a cualquiera. Así que habló con sus hermanos, Ana y Carlos, que evidentemente aceptaron nadar por su madre, e Irene habló con su amiga Marta, que también había perdido a su madre debido a un cáncer. Casualidades de la vida, las dos Martas se conocían, pero hacía más de veinte años que no se veían… En fin, en unas semanas, nos organizamos y empezamos a entrenar. Cada uno cuando y como buenamente podía. De hecho, no nos juntamos todos hasta el mismo día de la competición. Si lo pensamos en frío, era un desafío que nos venía bastante grande. Aunque lo íbamos a hacer por relevos, eran muchos kilómetros en mar abierto. Nos gusta nadar, pero no estábamos preparados para esto.

Estábamos más preparados a nivel mental que físico.

Por suerte, esas cosas no las ves y sigues adelante. Las inscripciones fueron en marzo y, a partir de ese momento, surgió la magia. Aparte de entrenar, ahora también tocaba trabajar para poder recaudar lo máximo posible. ¿Sabes cuánto dinero conseguimos en cuatro meses? No te lo vas a creer… ¡ocho mil euros! Hicimos de todo: primero chantajeamos a parientes y amigos –esta fue la parte fácil– y, después, pusimos huchas en algunos establecimientos, hicimos unas bolsas de tela y, como actividad principal, en Sant Jordi vendimos rosas hechas con gominolas. Todo esto en una época de trabajo fuerte; menos mal que nunca estuvimos solos.Oncoswim, cáncer de mama, solidaridad, unidos, buena causa, cancer, breast cancer

Fue increíble, la gente se volcó en nosotros. Hubo donaciones de amigos, de empresas, de una escuela que nos escogió como proyecto social, así como de muchos desconocidos. Incluso aquellos que no podían económicamente nos ofrecieron otros tipos de ayuda. Hubo una persona que nos hizo cuatrocientas rosas de las mil ochocientas que fabricamos, y no era una tarea fácil. Tardábamos unos tres minutos por rosa, así que imagina cuántas horas debió de estar rodeada de azúcar para llegar a esa cantidad… Seguro que jamás se le olvidará el olor ácido de los caramelos. Por lo menos a nosotros no se nos olvidará, fue peor que la propia competición.

Nos ayudó mucha gente. El mismo día de la competición nos llamó de buena mañana el organizador para decirnos que seguíamos recibiendo dinero.

Como comprenderás, teníamos que llegar a la meta aunque fuera nadando de espaldas, por la causa y por todos los que habían confiado en nosotros. Y la verdad es que hasta la víspera estuvimos bastante tranquilos, pero entonces tuvimos la charla informativa. De repente, ahí estábamos nosotros, los «Peixets del Golfet» (peces pequeños en catalán), rodeados de gente muy preparada, nadadores que parecían profesionales y equipos con nombres tipo «radikal swimmers», «cachalotes radikales»… ¡Dónde nos habíamos metido! Hablaban de geles, de no tomar nada de azúcar durante la travesía y de otras cosas que a nosotros más bien nos sonaban a chino. Nos fuimos a dormir un poco nerviosos…

Pese a que algunos amigos y entrenadores nos habían asesorado, en el barco llevábamos plátanos, bizcochos, chuches y todo lo que recomendaban no tomar. Queríamos llegar al final, pero no estábamos ahí con la idea de competir.

Y así, entre nervios y euforia, llegó el gran día, el 2 de junio de 2018. Jamás olvidaremos esa fecha. Las cosas no nos podrían haber ido mejor; lo tuvimos todo a favor. Nos tocó salir los primeros, el viento que habían anunciado nunca llegó y no sabemos si cogimos una corriente o es que las ganas nos dieron energía, pero enseguida nos desmarcamos del resto de equipos. La organización nos llegó a pedir que no fuéramos tan rápido, a nosotros, los más pardillos… No hubo medusas y hasta vimos delfines y peces luna, fue algo increíble. No obstante, ¿sabes qué fue lo mejor de todo? El recibimiento que nos hicieron. Incluso a varios metros de distancia podíamos oír a amigos, familiares y desconocidos gritar nuestro nombre. La emoción que se siente al ver a tanta gente animándote es indescriptible.

Es oír esos gritos y saber que lo has logrado, que –pese a no ser Tarzán y sentirte pequeño– si confías, puedes conseguirlo. Ahí estábamos, dos abogadas, dos ingenieras y un arquitecto que se habían unido por una causa solidaria; habíamos logrado no solo nadar treinta kilómetros a mar abierto, sino recaudar ocho mil euros para que unas doctoras de nuestra ciudad pudieran seguir investigando nuevos tratamientos para una de las enfermedades más agresivas que existen. En momentos así es cuando te das cuenta de que, por pequeño que seas, siempre puedes hacer algo. La unión realmente hace la fuerza.Oncoswim, cáncer de mama, solidaridad, unidos, buena causa, cancer, breast cancer

*Fotografía facilitada por Els Peixets del Golfet.

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