Salir adelante en la vida

17. 06. 2018

salir adelante en la vida, maltrato, escritura, retratoEmpecé con la escritura en 1960, a modo de desahogo. Nadie me había enseñado a escribir poesía. Aunque fui unos años a la escuela, lo único que recuerdo de esa época es que las tres profesoras que teníamos se pasaban el día charlando. Así que mis textos son los de una persona que no tiene estudios, llenos de faltas de ortografía. Pese a ello, nunca dejé de lado mis libretas. No podía; durante muchos años ellas y las letras que dejaba plasmadas en sus páginas me ayudaron a seguir adelante y a escapar de la vida que me había tocado vivir. 

Como dicen mis poemas, yo lo único que he buscado es la felicidad. Sin embargo, a veces, la vida tiene otros planes y tú no sabes cómo sortearlos. Con veinte años, me vi casada con un hombre enfermo del que no estaba enamorada y que me haría sufrir durante cuarenta y siete años. Era otra época. Las mujeres no éramos más que una escobilla. Si hubiera tenido estudios o trabajo, quizá podría haber hecho algo, pero no era el caso. No tenía adónde ir y, además, cada vez que intentaba pedir ayuda me decían que regresara a casa, que esas cosas podían pasar en un matrimonio…

salir adelante en la vida, maltrato, escritura, retratoNo puedo evitar pensar que fui tonta, pero, ¿qué podía hacer? No estaba sola; mis hijos me necesitaban. No me quedaba otra que aguantar y seguir. Y eso hice. Aguanté, disimulé y, sobre todo, no paré de escribir. Cada vez que él me hacía algo, me sentaba en mi escritorio o donde pudiera. No le gustaba verme leer o escribir. Así que aprovechaba cuando estaba sola y, en cuanto él llegaba a casa, escondía lo que tuviera en mis manos y me hacía la aburrida. Fueron tantas las veces que las lágrimas mancharon mis notas…

A veces me pregunto cómo es posible que en la vida se aguante tanto… Además, lo peor es que me daba pena, ¿te lo puedes creer? No entiendo por qué reaccioné de ese modo… De lo que sí estoy segura es de que escribir me ayudó a sacar todo lo que tenía dentro, todo aquello que no podía decir en voz alta. Así que nunca permití que esa parte de mí se apagara. Mis libretas eran mi consuelo. En ellas quedaban reflejados mis sentimientos, mis ilusiones y mis vivencias. Ahí podía soñar o, simplemente, seguir siendo yo, con la sensibilidad que siempre me ha caracterizado y que pocas veces he manifestado.

Las huellas quedan.

Para la mayoría de la gente soy una persona alegre y divertida. Eso es lo que he aparentado siempre, pero soy mucho más que eso. Aunque no se vea, siempre he tenido un gran sentimiento dentro. Quizá es por eso que hasta hace poco no me había atrevido a mostrar mis poemas. No lo sé, la verdad. Tengo muchas libretas y la mitad de ellas está escondida. Siempre me ha dado vergüenza enseñarlas. No estoy acostumbrada a que me digan que hago las cosas bien. Además, hay tantas faltas de ortografía… Pese a ello, hace poco me animé a compartir algunos poemas con una sobrina mía para que los puliera y, para mi sorpresa, le gustaron mucho. Puede parecer una tontería, pero me resulta muy gratificante y me hace mucha ilusión verlos tan bonitos.salir adelante en la vida, maltrato, escritura, retrato

No son textos positivos, ni alegres. Siempre he escrito sobre mis experiencias, y alegrías he tenido más bien pocas. Me gustaría que todo desapareciera, poder olvidar y escribir sobre cosas alegres. Sin embargo, no me sale. Los sentimientos que tengo son los que son y no puedo hacer nada. Pero, ¿sabes? aunque siempre me acordaré de lo que he vivido, ahora estoy bien. Por fin estoy tranquila en mi casa. Ya puedo escribir cuando quiero y hacer lo que me apetezca en todo momento. Con eso y con las visitas de mis hijos y mis nietos tengo más que suficiente. Creo que he acabado encontrando esa felicidad que tanto andaba buscando.

Escribir para olvidar,

escribir por escribir.

Busco un algo, no sé qué,

pero no lo encuentro

y no puedo prolongarlo.

Lo siento, prefiero ser

un alma limpia

sin resquicios ni obstáculos.

Encontraré la felicidad.

El pasado existió y la vida sigue.

Escogeremos lo mejor de ella.

Quizás, algún día, podré decir

siento ternura de felicidad

por fin, gracias a la vida que he llevado.

Hay que buscar, de lo malo, algo bueno.

Si uno se lo propone,

así serás más feliz.

Se dice que perseguir al gato

es mucho más divertido que atraparlo.

Yo persigo ser feliz.

**Este poema, titulado «Yo persigo ser feliz», es un pequeño ejemplo de la poesía tan profunda que Loli ha escrito durante estos años.

 

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

7
Comparte la historia Facebook Twitter Google + Pinterest

No te pierdas estas otras historias

3 Comentarios

Maria B. 20. 06. 2018 - 19:55

Aquesta dona té molt mèrit; valenta i tendra alhora.
No deixi mai d’escriure, ni tampoc de compartir-ho!

Responder
ANA 23. 06. 2018 - 21:59

Tu relato me toca de cerca al descubrir entre tus líneas la mujer valiente que sin duda has sido siempre. No he podido evitar acordarme de mi madre; ella no llegó a escribir nunca poesía, pero si escribía a lápiz sus reflexiones en cuadernos secretos, como los tuyos, y me he sentido en vuestra piel de mujeres coraje. Desde la sombra tal vez, o desde donde podíais, pero muy valientes. Tu poesía es intensa, nace de tu alma, pinta tu coraje y es tu voz. Imagino que de tanto esconderla puede dar cierto pudor…. pero estoy convencida de que muchas mujeres se identifican a través de ella . Es intensa y emociona.
Gracias por compartirla.

Responder
Dolores Montero 27. 06. 2018 - 19:45

Ana tus palabras también me han emocionado y es bonito que los hijos sean conscientes de ello te agradezco tus comentarios de corazón, un saludo.

Responder

Únete a la conversación