Me decían que les tomaba el pelo

08. 04. 2018

Dislexia, superación, dificultadEra muy frustrante; pese a hacer lo mismo que hacían los demás, no alcanzaba los objetivos. Por más que estudiara e hiciera los deberes, no me iba bien. No lo entendía, ¿cómo era posible? ¿Por qué ellos sí y yo no? Mis padres me decían que no me preocupara y me ofrecían alternativas, pero en la escuela opinaban de otro modo. Allí me aseguraban que no tenía ningún problema. Incluso me hicieron un test de inteligencia y la psicóloga dijo que les tomaba el pelo. Consiguieron que perdiera las ganas de asistir a clase… ¿Por qué iba a ir si me reprochaban que lo hacía mal?

Cuando era más pequeño, no era muy consciente de que tenía un problema. Recuerdo que me costó un poco aprender los números pero, por lo demás, era un niño normal. Las dificultades se hicieron más patentes a partir de cuarto o quinto de primaria. No podía seguir el ritmo del resto. En la escuela eran habituales los castigos a la hora del recreo –en los que me tocaba escribir la misma palabra cientos de veces–, el refuerzo obligatorio y las reprimendas por mi supuesto pasotismo. No se daban cuenta de que yo era el primero que no estaba contento con aquella situación. Ningún niño quiere sentirse diferente y yo no era la excepción. ¿Cómo iba a querer ser el raro de la clase?

Por suerte, mis padres siempre me apoyaron. Ellos sabían perfectamente que las dificultades que tenía eran reales y optaron por respaldarme para que disfrutara con otras cosas que se me daban bien, como el deporte y el dibujo. Esas actividades fueron mi salvación. Me ayudaban a olvidar el suplicio que suponía para mí ir a la escuela. Recuerdo que en sexto estaba tan cansado que me inventaba los exámenes. Me daba todo igual. Ahí, mi hermana me ayudó mucho; insistió para que, por lo menos, sacara lo mínimo para pasar de curso. Ese año fue cuando, por fin, me diagnosticaron la dislexia y pude iniciar un tratamiento.

Dislexia, superación, dificultad

 

Si no llega a ser por mis padres y por la logopeda, hubiera sido un caso más de fracaso escolar.

 

Ponerle nombre y apellidos a lo que me estaba pasando supuso un gran cambio. Yo no era raro, tan solo disléxico y me podían ayudar. No obstante, el momento crucial para mí fue cuando empecé bachillerato en el Centro de Tecnificación Deportiva Blume. Nunca me ha gustado decir que soy especial, así que al principio no les expliqué mi situación. Más tarde me enteraría de que mi tutora lo había detectado enseguida, pero ella y mis padres decidieron respetar mi decisión de no contarlo y esperaron a que fuera yo quien lo reconociera. Ni recuerdo cuándo lo hice, supongo que algún examen resultó un desastre y decidí que había llegado el momento. No lo sé muy bien, la verdad. Lo que nunca se me olvidará es su respuesta. No pudo ser mejor.

Mi vida cambió por completo. Me dejaban más tiempo para hacer las tareas, no me quitaban puntos por las faltas de ortografía… Lo importante para ellos era que tuviera los conocimientos. Con eso les bastaba. Lograron que mi actitud ante los estudios fuera totalmente distinta. Después de tantos años de pensar que no servía, me sorprendió mucho que en un lugar donde no me conocían de nada valoraran tanto mi trabajo. Sentí que había ganado una guerra. Fue todo un alivio. Ahí ya pude aplicar todo lo que me habían enseñado la logopeda y el pedagogo que, en su momento, fueron un gran apoyo. Gracias a ellos había aprendido a estudiar y me había aficionado a la lectura, y ahora todos nuestros esfuerzos se veían recompensados.Dislexia, superación, dificultad

Eso me animó a seguir adelante y a cursar una carrera universitaria. Hasta entonces había ido por esa vía porque mis padres habían insistido en que tuviera una base para tener más oportunidades. Como siempre, ellos sí vieron mi potencial. En ese momento lo vi claro; había sido la mejor opción. Además, el atletismo no salió como yo esperaba debido a una lesión, por lo que gracias a ellos tenía un plan B. Estudié ingeniería mecánica y actualmente trabajo en el diseño de motores. Siempre correré, pero mi futuro era otro. Adoro ser ingeniero y espero seguir estudiando.

Eso sí, llegar hasta aquí ha requerido su tiempo. Aunque puedo hacer lo mismo que los demás, mi ritmo es otro. Si leo rápido, no entiendo lo que he leído; cuando hay ruido, no puedo concentrarme, y, en general, necesito más tiempo para hacer cualquier cosa relacionada con la lectura y la escritura. Asimismo, sé que a última hora de la tarde o por la noche no puedo contestar un correo o que cuando estoy muy cansado tengo que revisar todo mejor. Debo esforzarme un poco más, pero no lo considero una limitación. Siempre ha sido así.

Debes tener claro que no eres inferior a nadie; con paciencia y tiempo se puede con todo.

En la universidad nunca dije que era disléxico y ahora en el trabajo tampoco lo saben. No me escondo y si alguien lo menciona, lo comento sin ningún problema, pero no quiero que me den un trato especial por ello. Yo he conseguido este trabajo por mis conocimientos como ingeniero y los puedo aplicar, así que el resto no debe importarles. No tengo por qué ponerlo en mi currículum, igual que no pongo el color de mis ojos ni mi estatura. Soy consciente de lo que tengo y lo afronto. La dislexia forma parte de mí.Dislexia, superación, dificultad

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16 Comentarios

Maria B. 11. 04. 2018 - 09:38

De todo corazón te felicito. Por tu esfuerzo, tus ganas, tu fuerza de voluntad, por no haber caído en el abandono y, sobretodo, por tenerlo tan claro y seguir adelante siempre.
Seguro que tus padres y profesores que han confiado siempre en ti, deben compartir este mismo sentimiento.
Gracias Dolors por esta linda historia!

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Dolors 11. 04. 2018 - 11:11

A ti Maria, por leer la historia.

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Ernestina 11. 04. 2018 - 13:01

Conozco muchas personas sin Dislexia y no tienen tu gran talento para sobresalir profesionalmente, te admiró y me dejas una gran enseñanza. Felicitaciones.

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:49

Gracias por tu mensaje, Ernestina. Arnau es un gran chico.

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Luis Enrique 11. 04. 2018 - 17:14

Me paso casi lo mismo, solo que en la universidad ya me pude dar cuenta de que tenía algún tipo de trastorno, en la escuela y en la secundaria era bueno en números y todos los cursos que esto implica, en letras era mi problema, no podía leer bien en voz alta, confundía las letras tanto al escribir como leer, en fin, como lo mencioné, estudie psicológica y ahora soy psicólogo, y gracias a algunos cursos que veíamos pude saber lo que me pasaba, creo que es necesario e imprescindible que a los alumnos de escuela los atienda un profesional para poder diagnosticarlos a tiempo, y así poder brindarles las herramientas necesarias para que enfrenten esto. Felicidades por el esfuerzo que haces todos los días, para ser feliz.

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:49

Parece que, aunque las cosas van mejorando, todavía queda mucho por hacer. Un saludo.

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Lorena 11. 04. 2018 - 19:04

Hola me ha encantado tu historia tengo un hijo de 9 anos con dislexia este curso se lo diagnosticaron y es así cuestión de esforzarse y seguir hacia delante apoyándole y animándole día a día estando ahí siempre con el en todos los momentos un saludo

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:46

Así es Lorena, con vuestro apoyo seguro que llega muy lejos. Un saludo.

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Valentina 11. 04. 2018 - 23:40

Hola!! Soy encantada! Soy una chica Italiana estudiante de Logopedia, me gustaría muchísimo trabajar con chicos disléxicos y espero que en muchos tengan ese coraje para afrontar las dificultades

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:45

Valentina, es un trabajo precioso. Enhorabuena por haber escogido esta carrera.

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Gonzalo Ros Cervera 15. 04. 2018 - 17:35

Es conmovedora la historia de superación de este chico. Es muy importante que la respuesta escolar sea la adecuada, para no desmotivar a los niños. Mi única duda, por los síntomas que cuenta este chico, ¿no tendrá un déficit de atención comórbido? Lo digo porque con medicaciones específicas podría aumentar mucho su rendimiento y evitar tanto esfuerzo…

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:42

Hola, Gonzalo. Gracias por tu mensaje. No sé muy bien las pruebas que le hicieron a Arnau, lo que sí sé es que tardaron mucho en tener un diagnóstico y a empezar a trabajarlo. De todos modos, no soy profesional. Le diré a Arnau que se lea los mensajes.

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Manela Buenavida 16. 04. 2018 - 11:11

Gràcies per compartir la teva història. Tinc una filla de 9 anys diagnosticada de dislèxia i discalculia. Ja fa 2 anys que hi estem treballant.
És reconfortant conèixer dislèxics que amb el seu esforç i paciència es van superant a ells mateixos .
Endavant!
Manela. Sant Hilari Sacalm

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:40

Manela, l’Arnau ens demostra que amb paciència i ganes es pot arribar a tot arreu. Endavant també amb la teva filla.

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Teresa 16. 04. 2018 - 12:19

Mi hijo es disléxico tambieén tubo sus problemes escolares però siempre estube ahí ayudando y buscando soluciones , actualment tiene estudiós de grado medio . Felicidades por tu gran esfuerzo y a toda la famili que te apoyó

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Historias que importan 16. 04. 2018 - 12:39

Teresa, me alegro de que tu hijo también haya salido adelante. ¡Enhorabuena!

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