Cáncer de mama, una vivencia innecesaria

18. 02. 2018

retrato, cáncer, superación, historias que importanEs muy difícil de explicar. La sensación que tienes dentro no se puede entender si no pasas por ello: vacío, apatía… No quieres llorar, no quieres que estén pendientes de ti, pero en muchos momentos la situación puede contigo. Sientes que las circunstancias te convierten en otra persona; no sabes cómo controlarlo, cómo desahogarte. Es muy frustrante. Yo tenía mis prioridades muy bien definidas, sabía lo que quería; no necesitaba esto. El cáncer es una vivencia innecesaria.

Llevas una vida normal y corriente, con tu pareja, tus hijos y tu familia, hasta que, un buen día, te dan un informe explosivo. Para mí el cáncer es como una bomba. La sueltas en una familia y a cada uno le toca su parte, que él mismo tendrá que curar para poder ayudar a la persona más afectada por la explosión. ¿Que cómo la puedes ayudar? Pues como ella te diga. Tarea ardua donde las haya porque la mayoría de las veces no sabes cómo pedirlo.

No podemos olvidarnos de los cuidadores, ellos también lo pasan muy mal y no tienen con quién desahogarse. A mi pareja le pregunto cómo está, intento ponerme en su lugar.

De un día para otro entras en una vorágine de pruebas, tratamientos, operaciones… Vas con la lengua fuera y no te queda otra que resignarte y hacer lo que dice tu médico; es lo que hay, no hay otra solución. Sin embargo, en el transcurso de esa carrera tratas de digerir todo lo que te va sucediendo. ¿Cómo reaccionas cuando te dicen que te harán una mastectomía? ¿Cómo procesas una noticia así? Asimilar todo esto y, al mismo tiempo, saber pedir qué necesitas en cada momento es muy complicado.

retrato, cáncer, superación, historias que importan

Las personas que te quieren tienen tendencia a excederse en la protección y eso, al principio, lo llevé muy mal. Estaba muy enfadada. Ellos intentaban ayudarme de una manera muy distinta a la que yo necesitaba. Si bien lo hacían con buena intención, debían comprender que mis necesidades eran otras. Con mi madre no resultó nada fácil. Si eres madre, tu capacidad de discernir en una situación así disminuye bastante y, de esto, a ella se le va a quedar grabado que pienso que es una pesada. No negaré que lo es un poco… pero en realidad solo tengo palabras de agradecimiento para ella. Sin mi madre y sin mi pareja yo no podría estar superando todo esto, sería inviable con tres niños pequeños.

cáncer, superación, historias que importan, retrato

Los niños, ¡ay, los niños…! Cuando empezó todo, les explicamos las cosas de la forma más natural posible. Los pequeños lo han llevado bien, la niña incluso les pone un pañuelo a sus muñecas. Sin embargo, al mayor le ha afectado más. Él es más consciente y no entiende por qué su mamá está enferma, por qué pasa demasiado tiempo en la cama, por qué ocurre todo esto. Aun así, me han sorprendido tanto… Me cuidan, se preocupan por mí, vigilan que me ponga mis cremas y, sin darse cuenta, me dan el valor que necesito para seguir adelante.

Muchas veces me quedaría en la cama todo el día, llorando y pensando en qué habré hecho mal en la vida para que me haya tocado esto. Con tres hijos pequeños no es posible. Hay que estar ahí, te necesitan y te obligan a estar activa. Quizá no puedes descansar demasiado, pero te dan la vida y la fuerza que necesitas en los momentos bajos. Para mí, ellos, mi familia y el trabajo han sido fundamentales. Así es; pese a que he bajado el ritmo, he seguido trabajando. Lo he hecho por elección propia. Cuando trabajo soy la mujer que siempre he sido; no hay enfermedad que valga ni aliciente que me dé más energía.

Mi hijo me preguntó cómo me había contagiado y si me podía curar más rápido.

A mí ese informe me llegó por sorpresa. Las pruebas me las mandaron porque lo que había que hacer era un retoque estético tras la lactancia y, cuando ya vi que no me daban hora para el cirujano, empecé a sospechar. Ahí mismo abrí el sobre, ese maldito sobre… Mi bolso pasó de estar lleno de pañales, juguetes y biberones a llevar una mascarilla, un abanico, cremas para las venas y pastillas para dormir. Todo para los efectos secundarios de los muchos tratamientos que recibo; unos efectos que pocos se paran a explicarte. ¿Sabías que los pañuelos que llevamos deben ser especiales, que no podemos utilizar un maquillaje normal o que se nos pueden caer hasta las uñas?

retrato, cáncer, superación, historias que importan

Efectivamente, las consecuencias de los tratamientos van mucho más allá del malestar general que sufres. Necesitas verte bien y cuidarte, y no siempre sabes cómo hacerlo. Por no hablar del precio de los productos especiales como los pañuelos oncológicos. Es todo tan complejo… pero estoy dispuesta a aprovechar los conocimientos que me ha dado esta enfermedad. Hay que sacar lo bueno de las experiencias, así que cuando termine todo me gustaría crear un banco de préstamo de pañuelos y gorros, o hacerme voluntaria para poder asesorar al gran número de mujeres que no tienen acceso a esos recursos.

Sé que he tenido suerte, he contado con los medios para informarme y he podido disponer de todos los recursos que actualmente existen en este ámbito. Y, lo más importante, la gente se ha volcado conmigo. Familia, amigos, personas que nunca hubiera pensado que estarían ahí… Nunca podré transmitirles todo el agradecimiento que siento. Realmente es una experiencia que no necesitaba, nadie necesita algo así. Pero de todo esto he decidido quedarme con lo positivo y salir adelante. No me planteo otra cosa, hay salida.

*** Esta entrevista la hice hace unos meses, en estos momentos Virginia ya ha terminado con éxito el tratamiento.retrato, cáncer, superación, historias que importanGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

11
Comparte la historia Facebook Twitter Google + Pinterest

No te pierdas estas otras historias

11 Comentarios

Tina 18. 02. 2018 - 21:16

Innecesaria, pero también impresionante, la vivencia y tu testimonio, Virginia. Gracias, Dolors, por plasmarla tan bien. Un abrazo a ambas.

Responder
Dolors 19. 02. 2018 - 11:07

Gracias y un abrazo, Tina.

Responder
Virginia 19. 02. 2018 - 20:33

Gracias😍

Responder
Maria B. 19. 02. 2018 - 19:51

Enhorabuena Virginia!
Me alegra saber que actualmente has superado las pruebas con éxito.
Gracias Dolors por este testimonio; cruda historia con final feliz.
Un súper abrazo a las dos.

Responder
Dolors 20. 02. 2018 - 18:11

Gracias, Maria. Un abrazo.

Responder
Manel 20. 02. 2018 - 13:59

Gracias por el relato, deberiamos estar educados de como acercarnos a las personas con cancer.
Y felicidades!!!

Responder
Dolors 20. 02. 2018 - 18:11

Así es; algo complicado, pero no imposible.

Responder
Isabel 23. 02. 2018 - 19:38

Me quedo con la alegría que, a pesar de todo, transmiten las fotos y con la última frase: que has terminado con éxito el tratamiento. Muy buena idea, la del banco de pañuelos y gorros. Gracias por contarnos la experiencia desde dentro y gracias a Dolors por transmitirla.

Responder
Dolors 23. 02. 2018 - 19:42

Isabel, gracias a ti por leerla. Y sí, las fotos son un complemento básico para poder reflejar bien el conjunto de la historia. 🙂

Responder
Ana 26. 02. 2018 - 19:33

Voy con retraso en tus historias pero tengo que confesarte que esta me ha emocionado un poquito más que las otras. Por tratarse de una mujer, una madre y una trabajadora. ¡¡Me alegro muchísimo de que Virginia esté “en proceso” de recuperarse del todo. ¡¡Qué alegría!! Gracias por tu proyecto, Dolors. Lo veo tan necesario. Lo disfruto tanto. Pendiente de escribirte con mi propuesta, ¿eh? No me olvido. ¡Un abrazo enorme para ti y otro para Virginia!

Responder
Dolors 26. 02. 2018 - 19:47

Ana, querida. ¡Qué alegría verte por aquí! Es normal, siempre hay historias que tocan más que otras. Muchas gracias, guapa. Yo también lo veo muy necesario, por eso lo empecé y no pienso parar. Tranquila, ya me escribes cuando puedas. Un abrazo.

Responder

Únete a la conversación